Tener talento no significa tener desarrolladas todas las competencias
Tener talento no significa dominar todas las competencias que una situación profesional puede exigir.
Una persona puede tener un gran conocimiento técnico y necesitar desarrollar delegación cuando pasa a liderar.
Puede ser excelente comunicando y necesitar mejorar su capacidad para gestionar conflictos.
Puede tener mucha experiencia y necesitar desarrollar nuevas capacidades ante un cambio de contexto.
El talento es potencial y recursos. Las competencias se expresan en la práctica.
Conocimiento, experiencia y competencia no son exactamente lo mismo
Puedes saber qué deberías hacer y no hacerlo todavía bien.
Puedes haber vivido muchas situaciones y seguir teniendo una competencia poco desarrollada.
Una competencia implica poder aplicar conocimientos, recursos y comportamientos de forma adecuada en un contexto determinado.
Las competencias dependen del contexto
No existe una lista universal de competencias que garantice el éxito en cualquier situación.
Las necesidades cambian según el rol, el nivel de responsabilidad, la cultura, el momento de la organización y los objetivos.
Cuando una persona cambia de rol, también puede cambiar el conjunto de competencias que necesita desarrollar.
El paso de experto a líder es un buen ejemplo
Una persona puede haber demostrado excelencia técnica durante años.
Al asumir un equipo aparecen nuevas demandas: delegar, dar feedback, desarrollar personas, gestionar conflictos, tomar decisiones con incertidumbre y construir una visión compartida.
No significa que antes le faltara talento.
Significa que el nuevo contexto requiere nuevas capacidades.
Evaluar competencias no es buscar defectos
Una evaluación de competencias puede servir para identificar fortalezas, áreas de desarrollo y prioridades.
No debería utilizarse para construir una lista de carencias.
La pregunta más útil es:
Idea destacada“¿Qué competencia, si la desarrollo, tendrá más impacto en mis objetivos actuales?”
Las fortalezas también necesitan equilibrio
Una fortaleza puede tener costes cuando se utiliza de forma excesiva.
La autonomía puede convertirse en dificultad para pedir ayuda.
La orientación al detalle puede retrasar decisiones.
La orientación a resultados puede reducir la escucha.
El desarrollo no consiste en eliminar fortalezas, sino en regularlas y ampliar el repertorio.
Cómo se desarrolla una competencia
El desarrollo suele requerir más que formación.
Primero necesitas conciencia.
Después comprensión.
Luego práctica.
También feedback, repetición y aplicación en situaciones reales.
Una competencia se consolida cuando el nuevo comportamiento empieza a aparecer de forma consistente en el contexto adecuado.
Del informe a la acción
El riesgo de muchas evaluaciones es quedarse en el informe.
Un resultado solo tiene valor si permite tomar decisiones.
¿Qué quiero desarrollar?
¿En qué situación lo voy a practicar?
¿Cómo sabré si estoy mejorando?
¿Quién puede darme feedback?
¿Qué haré de forma diferente esta semana?
Conclusión
Tener talento no significa tener todas las competencias desarrolladas.
Y no es un problema.
El desarrollo profesional consiste precisamente en identificar qué necesitas aprender, practicar y consolidar para afrontar mejor las responsabilidades que tienes hoy y las que quieres asumir mañana.
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